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CON Contencioso-administrativo

Cuando la otra parte es la Administración

Pleitear contra la Administración tiene una regla propia: casi nunca se va directo al juzgado. Primero hay que agotar la vía administrativa —recurso de reposición, de alzada o el que corresponda— y solo después se puede acudir al contencioso.

Equivocarse de recurso o presentarlo fuera de plazo tiene la misma consecuencia que no presentarlo: el acto queda firme y consentido, y lo que hubiera de fondo deja de examinarse.

  • Sanciones. De tráfico, urbanísticas, tributarias, de consumo o de actividad.
  • Licencias y autorizaciones. Denegación, revocación, órdenes de ejecución y de derribo.
  • Función pública. Oposiciones, concursos, bases, nombramientos y disciplinario.
  • Responsabilidad patrimonial. Daños causados por el funcionamiento de un servicio público.
  • Expropiación forzosa. Justiprecio, ocupación y vía de hecho.

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